
Esta semana hemos tenido una nueva polémica que ha eclipsado a las noticias sobre la cansina crisis, la corrupción generalizada y las reformas sociales que está desarrollando el Gobierno.
La
aprobación por el Parlamento de Cataluña de una ILP ( Iniciativa Legislativa Popular ) que pone fin a la celebración de corridas de toros en el territorio de esta Comunidad autónoma, ha llenado de
estupideces la boca de los políticos y ha servido al Gobierno como cortina de humo para minimizar el impacto mediático de su reforma laboral.
Resulta curioso que cuando, hace casi dos décadas, la Comunidad autónoma de Canarias
aprobó una normativa similar, nadie acusara de que era un ataque contra la identidad cultural española, y más curioso aún resulta que el
impulsor de esta iniciativa fuera el PP, partido que ahora rechaza su aplicación en otras partes del Estado.
Mención aparte merece la actitud del
PSOE, especialmente en Andalucía, mi tierra, desde dónde se defiende esta orgía de sangre y crueldad sin ningún tipo de tapujos y destinando ingentes cantidades de
dinero y recursos públicos para su financiación.
No voy a rebatir los argumentos pro taurinos, ya que se cimientan en unas falacias que han sido reiteradamente contestadas, sólo dire que nunca he entendido que una persona pueda disfrutar viendo como torturan despiadadamente a un animal en un foro público, aunque históricamente el sadismo y la maldad del ser humano han llegado mucho más lejos.
Sólo me queda felicitar a los
promotores de esta ILP y a los
parlamentarios que han votado a favor a pesar de las fuertes presiones y
coacciones que han recibido de los pro taurinos.
Finalizo con una cita célebre que debería hacer reflexionar a nuestra clase política y la sociedad en general:
"The greatness of a nation and its moral progress can be judged by the way its animals are treated."
- Mahatma Gandhi
"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden medirse por el trato que reciben sus animales"